Al aflojar las piernas y dejarse caer en ese sillón tan familiar, se dispersaron los recuerdos de un lado y otro. ….. el olor del chocolate se lleva las penas, la canela le da un nuevo aroma a la alegría, el café emulsiona los ánimos y las miradas alrededor de la mesa se entregan libremente al placer de los manjares.
Es un momento de ensueño, de viaje, y de sensaciones etéreas; un instante en otro mundo.
Deja que tus labios se apoyen sobre la nube de espuma que flota sobre tu capuchino y el azúcar entra poco a poco en tu boca, acariciando tu paladar al desleírse.
Es fusión del cuerpo y el espíritu provocado por el elixir occidental que bebes en una taza de Hansel y Gretel.
Siéntate a gusto, que aquí nosotros cuidamos de ti.